En nuestros desplazamientos, utilizamos tanta energía o más, que la que usamos en las viviendas. La manera de viajar más económica, desde el punto de vista energético, es el transporte público: el autobús o el tren consumen, aproximadamente, la mitad de la energía que un automóvil particular, pero lo que también es muy importante es que contaminan menos. Un aprovechamiento de los transportes públicos de una ciudad permite reducir el parque de automóviles que circula y, en gran medida, se reducen las emisiones y la polución. La polución en las grandes ciudades es un problema grave que, incluso, ha hecho que en algunas metrópolis centroamericanas y europeas se haya restringido el uso del automóvil particular.
Es importante tener el automóvil particular en un estado técnico perfecto. Las puestas a punto regulares alargan la vida del vehículo y reducen el consumo de combustible entre un 3 y un 9 %. La elección también es importante: un motor diesel consume un 30 % menos que uno de gasolina. Pero si finalmente se elige uno de gasolina, es interesante que pueda funcionar con gasolina sin plomo, porque el efecto contaminante será menor y también será más barato. Igualmente, se ha estimado que la manera de conducir influye mucho en el consumo energético de un coche. Las diferencias de consumo entre los estilos de conducción pueden llegar a un 30 %. La conducción brusca aumenta el consumo.
En el caso concreto de Castilla y León, el sector transporte representó el 36,4 % del consumo final de energía del año 2001, y los productos derivados del petróleo constituyen prácticamente la totalidad del consumo del sector. Sin embargo, la Junta de Castilla y León tiene activo un programa de introducción de vehículos eléctricos e híbridos que constituye una clara posibilidad de sustitución para las gasolinas y gasóleos. Además actualmente existen varias plantas de bioetanol en la Comunidad Autónoma, sustitutivo de la gasolina. Con respecto a la utilización de gas natural y GLP en el transporte, combustibles que conllevan una reducción de emisiones con respecto a las gasolinas y gasóleos, están siendo utilizados por parte de las flotas de autobuses municipales de Burgos, Salamanca y Valladolid.