Los electrodomésticos cada día son más eficientes y consumen menos energía. Pero cambiando algunas pautas de conducta, aun podemos minimizar más los consumos energéticos.
De todos los electrodomésticos, el frigorífico es uno de los consumidores principales de energía, ya que representa entre el 10 y el 15% de toda la energía eléctrica consumida en el hogar. Se debe escoger la medida de la nevera, la más pequeña posible, de acuerdo con vuestras necesidades.
No situar la nevera cerca de una zona caliente o una fuente de calor como la cocina, el horno, etc.
Dejar enfriar bien los alimentos antes de meterlos en la nevera, no los coloquéis amontonados e intentad no abrir y cerrar la puerta de la nevera constantemente.
Las lavadoras también son unas grandes consumidoras de energía en los hogares actuales. Es preferible no usar la lavadora y el lavavajillas hasta que estén llenos, ya que consumen prácticamente lo mismo, tanto si están llenos, como vacíos.
Utilizar las temperaturas más bajas posibles para lavar.
Seleccionar los programas más adecuados; por ejemplo, en las secadoras no es necesario secar al máximo la ropa que después se tiene que planchar.
Regular la temperatura de una manera razonable: el consumo aumenta un 8% por cada grado que baja la temperatura interior.
La cocina supone un 10% de todo el consumo de energía en el hogar y la fuente energética que utiliza (gas o electricidad) varía de un hogar a otro.
Adaptar los recipientes a la dimensión de los quemadores de gas o la placa de cocción eléctrica, y no utilicéis la placa más grande para calentar la cazuela más pequeña. En la cocina de gas, regular la llama, y evitar que sobresalga del recipiente.