En España, solo se transportan los residuos de baja y media actividad desde el punto donde se han originado hasta el Centro de Almacenaje de El Cabril, que es donde se almacenan de forma definitiva.
Los residuos de baja y mediana actividad
Los residuos de baja y mediana actividad que generan las centrales nucleares se separan para reducir el volumen; se colocan en paquetes con unas características que sean aceptables de acuerdo con las condiciones de seguridad de El Cabril; y se almacenan temporalmente en la propia instalación hasta el momento de ser transportados hasta el centro de almacenaje.
Cuando el productor de estos residuos es una instalación de pequeño tamaño, como pueden ser los centros hospitalarios, los industriales o los de investigación, tan solo se encargan de almacenarlos en un lugar seguro –sin acondicionarlos–, hasta que ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radioactivos) procede a retirarlos y transportarlos a El Cabril, donde son acondicionados mediante las técnicas aplicables en cada caso, cumpliendo siempre los criterios de aceptación de la instalación.
De acuerdo con la situación geográfica de los centros productores y de las características de los residuos a transportar, se elabora un plan en el cual se establecen fechas, horas y rutas de retirada. Estas fechas son comunicadas con antelación, tanto al Consejo de Seguridad Nuclear, como a la Dirección General de la Guardia Civil, a Protección Civil y a los Ministerios competentes.
La seguridad en el transporte
La seguridad del transporte es fundamental en la seguridad del embalaje de los residuos. El grado de resistencia de estos embalajes es proporcional a la cantidad de radiactividad que contienen y el grado de toxicidad de las sustancias transportadas, para garantizar que, incluso en el caso que se destruyera totalmente el embalaje, la radiactividad contenida esté suficientemente limitada para que los impactos ambientales fuesen asumibles por el entorno.
La seguridad es completa con el diseño de vehículos especialmente condicionados y la formación de los conductores con conocimientos suficientes para desplegar los sistemas de seguridad que llevan los vehículos en caso de producirse un incidente, así como para avisar al resto de organizaciones implicadas.
El nivel de seguridad al que se ha llegado y la experiencia en este campo permite asegurar que el transporte de residuos de baja y media actividad es completamente satisfactoria y que hay mecanismos y controles, tanto a nivel estatal, como por parte de la empresa encargada de gestionarlos, para proteger las persones y el medio ambiente.