Debido a la importancia estratégica de los hidrocarburos, en el año 1927 España creó el Monopolio de Petróleo con el objetivo de obtener el control de la distribución interna y los beneficios de la su comercialización. Se convocó un concurso para operar el Monopolio que ganó un consorcio de 31 bancos agrupados bajo el nombre de CAMPSA. Hasta la década de los 50 no se construyeron las primeras refinerías de petróleo, que fueron las de Cartagena, Tarragona, A Coruña, Algeciras, Huelva, Muskiz (Vizcaya) y Castellón.
Con la incorporación de España en la Unión Europea, el país tuvo que adoptar la ley que prohibía los monopolios comerciales, y por tanto tubo que liberalizar el sector petrolífero y promover la competitividad. Fue en el año 1984 cuando CAMPSA compró al estado las infraestructuras petrolíferas nacionales -refinerías, oleoductos, barcos cisterna, etc.- y se convirtió en una empresa privada con una verdadera red comercial, aunque se mantenía la situación monopolística.
El año 1992, se extinguió la ley que regulaba la existencia desde hacía 65 años de un monopolio petrolífero, y CAMPSA se convirtió en CLH, Compañía Logística de Hidrocarburos, los accionistas de la cual eran les compañías españolas REPSOL (60%), CEPSA (25%), las inglesas BP (7%) y SHELL (5%), además de otros pequeños accionistas. De esta manera, el sector petrolífero español ha evolucionado hacia la plena liberalización.