Alrededor del 70% de la fabricación del acero se basa en diferentes procesos de fusión y tratamiento del hierro, mediante la utilización de coque de carbón, consumiendo del orden del 16% del carbón producido cada año en el mundo. Para la siderurgia se requiere carbón del tipo “hulla coquizable”.
La producción de cerca de 800 Mt de acero al año, a finales del siglo XX, requerían unos 600 Mt de carbón.
Alrededor del 16% de carbón producido en el mundo se utiliza para producir acero. La industria siderúrgica necesita hulla coquizable.
El coque se obtiene en hornos, donde el carbón se calienta a unos 1.200 ºC durante unas 18 o 20 horas. Una vez calentado el coque “al rojo” se saca del horno, enfriándolo y moldeándolo en pequeños trozos. Estos trozos, son los que luego se utilizan en los hornos de producción del acero, donde aportarán el carbono necesario como agente reductor y el calor requerido para la fusión del mineral de hierro.
Los gases se utilizan para el calentamiento de los hornos o como combustible en procesos asociados a la fundición del hierro. Para producir el acero, se funde el mineral de hierro, el coque y pequeñas cantidades de caliza, en hornos apropiados a unas temperaturas del orden de 1.600 ºC, obteniéndose el acero líquido. Los carbones coquizables deben tener bajos contenidos en azufre y fósforo, lo que suele hacer que éstos sean más caros que los carbones que se utilizan para generar energía térmica.