Tanto el carbón mineral como el artificial tienen otros muchos usos de gran importancia, aunque las cantidades son mucho menores. Se utiliza en muy diversas industrias que requieren calor, para obtener vapor de agua, en la industria cerámica, en la industria del vidrio, en la producción y primera transformación de productos preciosos y fundición de metales, etc. Se utiliza también para la producción de combustibles gaseosos, para elaborar productos sintéticos, en la producción de amoníaco, etc.
En el proceso de coquización de la hulla se generan gran cantidad de subproductos y productos químicos secundarios, como el alquitrán de hulla, que se puede destilar obteniendo gas. Igualmente se pueden obtener metano y otros hidrocarburos transformando el coque a “gas de agua”. Al calentar el carbón el rendimiento en productos sólidos (coque), líquidos (alquitrán) y gases, varía con la temperatura. A partir de 1.000 ºC el coque se grafita.
Se puede hidrogenar el carbón para obtener metano y se puede obtener acetileno a partir del carbón y carburo de calcio. El carbón activo tiene una importancia muy grande como filtro y como absorbente de gases.
El carbón se utiliza como ánodos en los procesos electrolíticos y en la fabricación de baterías. Las breas obtenidas a partir de derivados del carbón tienen gran utilidad, y se están realizando importantes investigaciones que han conducido a que las nanofibras de carbón compitan con las tecnologías tradicionales como soporte de catalizador en las baterías de litio.
Con la disponibilidad de gas natural disminuyó la fabricación de combustibles gaseosos y otros productos a partir del carbón; sin embargo los países industrializados han vuelto a interesarse por la gasificación y nuevas tecnologías limpias de combustión del carbón. En Sudáfrica la licuefacción del carbón tiene una importancia grande para cubrir necesidades energéticas.
Tecnologías de nueva generación
El potencial del carbón será mucho más grande en el futuro si se aprovecha mediante la utilización de tecnologías de nueva generación, que aunque en parte conocidas no han tenido un desarrollo importante hasta que los problemas de abastecimiento energético y medioambientales han obligado a los países más desarrollados a orientar sus esfuerzos en:
La recuperación del gas existente en las minas de carbón para su aprovechamiento.
El desarrollo de las técnicas de obtención de metano de las capas de carbón, conocidas con las siglas inglesas CBM (Coal Bed Methane).
La utilización de técnicas de captura y secuestro de CO2 utilizando las capas de carbón no explotables como sumideros de CO2 que a su vez desplaza el CH4 del carbón que puede ser aprovechado para su utilización como combustible, alcanzando un doble objetivo (eliminación de CO2 y obtención de combustible).