Los usos del petróleo no tienen que ver sólo con sus propiedades energéticas. El etileno, el propileno y el butadieno –obtenidos del tratamiento de las naftas, un líquido volátil y inflamable que se obtiene de la destilación del petróleo– constituyen la base de la industria petroquímica, la industria de los derivados de la destilación del petróleo.
Los plásticos son los productos petroquímicos más representativos. Se obtienen a partir de un proceso de polimerización de hidrocarburos, es decir, de formación de grandes moléculas mediante la unión de moléculas sencillas –los monómeros–. La utilización de los plásticos se ha extendido a dominios tan diferentes como el de los envases y embalajes, las pinturas, las fibras sintéticas y permite disfrutar de un conjunto de objetos de uso común como los recipientes, las bolsas, los juguetes, etc.
La actividad de la industria petroquímica proporciona una amplia gama de productos tanto o más importantes que los plásticos:
Los detergentes, jabones y blanqueantes.
Los fertilizantes, herbicidas, insecticidas y fungicidas utilizados en la agricultura.
Algunos perfumes, colorantes y jabones.
El caucho sintético, utilizado para la fabricación de los neumáticos.
Productos farmacéuticos fúngicos, antibióticos y antivíricos, analgésicos, estimulantes, coagulantes, tranquilizantes, etc.
Si bien puede sorprender que del petróleo se obtengan tantos productos derivados –algunos con utilidad terapéutica- se debe tener presente que los hidrocarburos están formados por la combinación de átomos de hidrogeno y carbono, dos de los elementos fundamentales de la vida.