El gas natural, se ha convertido en un combustible atractivo para la obtención de electricidad ya que tiene un mejor rendimiento energético y un menor impacto ambiental que los combustibles fósiles derivados del petróleo. El desarrollo y mejora de las turbinas de gas –el elemento que, conjuntamente con el alternador, transforman la energía del gas en electricidad– permite conseguir ahorros de hasta el 40% con respeto a otros sistemas de generación de energía eléctrica basados en derivados del petróleo o el carbón, por ejemplo.
Hay 3 sistemas de producción de electricidad que tienen el gas natural como combustible.
Centrales convencionales, que generan electricidad mediante un sistema caldera-turbina de vapor con un rendimiento energético global de un 33% (es decir, la cantidad de energía final que se obtiene a partir del contenido energético de la fuente primaria).
Centrales de cogeneración termoeléctrica, en las que se obtiene calor y electricidad aprovechando el calor residual de los motores y las turbinas. El calor producido sirve para generar calefacción y aire acondicionado o para calentar agua caliente sanitaria, y la electricidad se utiliza o se envía a la red eléctrica general.
Centrales de ciclo combinado (CCGT), que combinan una turbina de gas y una turbina de vapor, y tienen un rendimiento global de un 57% respeto la energía primaria.
El gas como fuente de confort
Los equipos de climatización que funcionan con gas natural permiten no solo obtener calefacción sino también frío, ya sea mediante el sistema de compresión –es decir, impulsando un motor– o, bien a través del proceso de absorción –es decir, calentando y enfriando productos con puntos de ebullición diferentes–.
Combinando la tecnología de cogeneración con la de absorción, (lo que se conoce como trigeneración) se pueden climatizar grandes edificios, naves industriales, hospitales, etc., con un rendimiento energético más grande, ya que se consigue un mayor aprovechamiento energético que con otros sistemas de climatización.
El gas natural ha sido incorporado también a la tradicional bomba de calor. Esta máquina trabaja pasando el calor de una fuente fría a otra caliente, de manera parecida a las bombas hidráulicas. Trabajando con gas se pueden conseguir ahorros de energía primaria superiores al 50% frente una instalación eléctrica.