La energía solar térmica aprovecha la energía del Sol para producir calor que puede ser utilizado directamente para cocinar alimentos o para calentar agua (agua caliente sanitaria, calefacción...) o para producir energía eléctrica (termoeléctrica).
Los tipos de sistemas térmicos
La captación de la radiación solar para su transformación se puede realizar a baja, media o alta temperatura:
En las de baja temperatura se utilizan captadores térmicos planos y trabajan a temperaturas que oscilan entre los 35 ºC y los 100 ºC. Se utilizan para la obtención de agua caliente para usos sanitarios o para calefacción. Se clasifican en función del fluido que calientan los captadores (aire o agua), o bien en función de los tipos de captadores térmicos utilizados (captadores planos con cubierta, captadores planos sin cubierta y captadores al vacío).
Las instalaciones de temperatura media operan entre los 100 ºC y los 300 ºC, y tienen sobretodo aplicaciones industriales. Se utilizan colectores parabólicos donde un espejo concentra la radiación solar en un tubo colector encargado de recoger y transmitir el calor a un fluido.
Las de altas temperaturas son las centrales termoeléctricas que trabajan a más de 400ºC y que pueden llegar a temperaturas superiores a los 4.000 ºC. Consisten en grandes instalaciones donde el principal elemento es una torre paraboloide o un campo de heliostatos que concentran la radiación solar en una torre central. Hay una caldera central donde se obtiene vapor a alta temperatura para usos térmicos o para la producción de electricidad.