La energía del Sol es el motor de la Biosfera; la que pone en marcha el proceso vital y provee a los organismos vivos de alimentos y calor. De la misma manera, los humanos necesitamos energía suplementaria a la de los alimentos, para llevar a cabo nuestras actividades cotidianas. La electricidad es una de ellas. En el hogar, en la industria, en los servicios o en el transporte, disponer de energía eléctrica nos permite transformarla en trabajo útil, en calor o en frío, mediante una amplia diversidad de máquinas y aparatos.
La electricidad es un fenómeno íntimamente ligado a la materia y a la vida. Todo lo que vemos a nuestro alrededor –y también lo que no vemos– está integrado por electrones, partículas que giran alrededor de los núcleos atómicos. Son precisamente estas partículas las responsables de los fenómenos electromagnéticos que hacen posible el aprovechamiento de la energía eléctrica por parte de los humanos.
La gran cantidad de energía que éste produce llega a nuestro planeta en forma de radiación electromagnética, que nos da luz y calor, y de esta manera hace posible la vida. Esta energía que nos llega del Sol, se puede aprovechar de diversas maneras.
La acción directa de los rayos del Sol sobre la atmósfera crea diferencias de temperaturas que originan los vientos, las olas y la lluvia. Todas éstas son fuentes de energía directa del Sol, y se denominan: eólica (cuando proviene del viento), hidráulica (cuando proviene del agua), solar térmica (cuando se aprovecha el calor de los rayos que provienen del Sol), y solar fotovoltaica (cuando se transforma la luz solar en electricidad).
Al mismo tiempo, la radiación solar permite que las plantas crezcan (proceso de fotosíntesis) y sirvan de alimentos a los animales herbívoros, y éstos, a los animales carnívoros (cadena trófica). Toda la materia orgánica de estos seres vivos se acumula en el subsuelo y, después de millones de años, llega a originar los yacimientos de petróleo, gas natural y carbón (ciclo del carbono). Estos yacimientos son, en el fondo, energía solar acumulada, y los elementos que provienen de estos yacimientos se denominan combustibles fósiles.