El carbón tratado y preparado para la venta, debe ser transportado a los centros de consumo y almacenado, bien en las instalaciones mineras esperando su venta o en las centrales térmicas que requieren disponer carbón almacenado en previsión de fallos en el suministro (“stock de seguridad”).
En distancias pequeñas se utilizan cintas transportadoras o camiones, mientras que en distancias más largas deben utilizarse trenes o barcos.
El tráfico de carbón entre puertos de países como China, India, USA, Australia, Colombia, Sudáfrica (grandes consumidores unos y exportadores otros) o en los grandes puertos de la Unión Europea que reciben grandes cantidades de carbón, ocupa una gran parte de las disponibilidades de barcos a nivel mundial.
Es preciso tomar medidas preventivas en cada etapa del transporte para reducir potenciales impactos ambientales. Aunque el carbón no es un producto especialmente contaminante y peligroso si se compara con otros combustibles o materiales radioactivos (eso es un aspecto positivo del mismo), deben tomarse medidas para evitar el polvo y hacer sencillos tratamientos de las aguas que pueden afectar a los acuíferos en caso de apilamientos de carbón.
Otra de las ventajas de la utilización del carbón como combustible a gran escala en centrales térmicas u otras industrias es que por su abundancia y por encontrarse bien repartido a nivel mundial, una parte muy importante del mismo es consumido a no más de 50 Km de la mina (en el caso de la generación eléctrica, del orden del 60% se consume en las proximidades de las minas).