La idea de que disponibilidad de este recurso era ilimitada y el uso que se ha hecho a gran escala, han sido, el motor de las economías de muchos países pero ahora han creado un mercado cautivo del cual será complejo salirse.
Desde los años ochenta del siglo pasado en el mundo se consume más petróleo del que se descubre. La relación es, aproximadamente, de cuatro a uno. Si bien el porcentaje que representa el petróleo sobre el total de consumo de energía primaria en el mundo se ha ido reduciendo en los últimos años (el 1973 representaba el 46%, mientras que ahora es del 35%, aproximadamente), la demanda de este recurso energético no ha dejado de aumentar (85 millones de barriles diarios, actualmente, con un crecimiento de un 1% anual).
La emergencia económica de países como la China o la India ha hecho del petróleo una fuente de energía aún más deseada mundialmente, y las regiones de donde se extraen las reservas probadas conocidas exprimen sus pozos y buscan nuevos yacimientos que amortigüen el declive de sus reservas probadas actuales.
Según diversos organismos internacionales (como la Agencia Internacional de la Energía o el Departamento de Energía de los Estados Unidos), actualmente las reservas mundiales probadas son de unos 165.000 millones de toneladas. Las predicciones más recientes reducen la producción prevista para los próximos años, ya que como mucho llegará a los 106 millones de barriles diarios el año 2030 (el año 2004, la estimación era de 120 millones). De acuerdo con estos datos, si la humanidad consume petróleo al mismo ritmo que lo ha hecho hasta ahora, se prevé que las reservas petróleo se agoten en unos 40-50 años.
En este contexto de demanda creciente de petróleo, estamos muy cerca de llegar –si no lo hemos superado ya, como apuntan algunos expertos y instituciones mundiales– al punto en el cual se consigue la máxima producción y se llega a la mitad del petróleo existente inicialmente, conocido como peak oil o zenit del petróleo. La mayoría de gobiernos saben que existe este peak oil, la estrategia energética mundial no ha sido capaz de modificar la tendencia y prever soluciones reales y aplicables a medio plazo.
Los países cuya economía depende en un porcentaje elevado de las importaciones de petróleo –como España– habrán de introducir cambios estructurales de gran magnitud en su sistema energético si quieren proyectar su grado de crecimiento actual a medio y largo plazo: ahorro y eficiencia, energías renovables y diversificación son conceptos que caracterizaran el sistema energético mundial futuro. La búsqueda y la innovación en materia de nuevas fuentes de energía serán otros factores que contribuirán a dibujar un nuevo escenario energético mundial.